Parada en la puesta de verano de las gallinas

El excesivo calor y los cambios bruscos de temperatura, pueden provocar la parada de la puesta de las gallinas. Para saber si nuestras gallinas se sienten como un pollo asado, nunca mejor dicho, podemos observar su lenguaje corporal:

Gallina con exceso de calor


Si observamos que nuestras gallinas despegan las alas del cuerpo, es debido a que para ellas está haciendo demasiado calor, al alejar las alas consiguen que el aire circule más cerca de su cuerpo y así, refrescarse. Otra de las señales que nos pueden ofrecer nuestras aves es el respirar con la boca abierta profundamente. También podemos observar otros síntomas, como la reducción de actividad o ralentización de movimientos; o la menor ingesta de alimentos, produciéndose incluso la parada en la alimentación si el calor es extremadamente excesivo o duradero.


Alas despegadas del cuerpo y boca abierta, señales inequivocas de que la gallina está pasando mucho calor.

Un calor excesivo para las gallinas, a partir de los 30º/35º, no solo detiene la puesta, si no que puede provocar estrés o golpe de calor, llegando a provocar la muerte en casos muy extremos. Las gallinaceas a diferencia de otros animales no disponen de glándulas sudoríparas para regular su temperatura corporal, por lo que utilizan otros métodos para regular sus niveles internos: radiación, conducción, convección y evaporación de agua del tracto respiratorio.

Alas despegadas del cuerpo y boca abierta, señales inequivocas de que la gallina está pasando mucho calor.

La gallina produce calor constantemente mediante procesos metabólicos y actividad física. La pérdida de calor debe ser igual a la producida ya que de lo contrario la temperatura corporal profunda aumentaría, con los consiguientes problemas para nuestros animales. Los anteriores métodos de regulación de nuestras aves funcionan de la siguiente manera:

  • Radiación: el calor se escapa a través de la superficie de la piel por el aire hacia otro objeto, siempre y cuando la temperatura de la superficie del ave sea mayor que la del aire adyacente.
  • Conducción: el calor pasa directamente a otros objetos con los cuales el ave está en contacto, pudiéndose considerar un objeto al aire. El estrés térmico afecta mucho más a las gallinas alojadas en baterías, granjas industriales o jaulas de pisos que a las de suelo, ya que estas no pueden escapar buscando lugares más frescos, ni separarse de sus compañeras que también están radiando calor.
  • Convección: cuando el aire se calienta al contacto con la gallina, se expande y asciende, arrastrando calorías. Sin ausencia de ventilación este movimiento es débil, pero si el aire fluye sin problemas, las pérdidas por convección aumentan. Cuando la temperatura ambiente está entre los 28 y los 35º C estos tres mecanismos anteriores son suficientes para mantener la temperatura corporal del ave, ello se ve favorecido por un mecanismo de vasodilatación a nivel superficial así como a nivel de las barbillas y de la cresta.
  • Evaporación del agua del tracto respiratorio: a medida que la temperatura ambiente se va acercando a la temperatura del ave, entre 40,5º 42º, lo citado anteriormente es ineficaz, por lo que entra en marcha un cuarto mecanismo: la evaporación del agua del tracto respiratorio. La temperatura elevada provoca en el ave un aumento de la tasa respiratoria para aumentar el enfriamiento por evaporación (por cada gramo de agua que se evapora se disipan 540 calorías de energía).

Baños de arena de las gallinas al sol

Pero como las gallinas no son tontas, también conocen truquillos para pasar estos días extremos, entre otras cosas ellas mismas buscan las sombras, beben más agua de la habitual o incluso refrescan sus plumas, crestas y barbillas en agua. Por lo que no debemos olvidar mantener los bebederos con agua limpia y fresca en zonas sombreadas, añadir algún cuenco con un diámetro amplio y altura baja con agua fresca para que puedan refrescarse sin tener que hundir sus plumas por completo, o incluso poner dentro de los bebederos botellines de agua previamente congelados para mantener el agua lo más fresca posible.

Hay que tener en cuenta que los pollitos son más sensibles a las altas temperaturas, por lo que no debemos dejarlos salir al sol sin supervisión.

También comentar que los días de extremos calor es común encontrarse excrementos acuosos y con mala pinta, pero no hay que preocuparse, esto es completamente normal. El paso de grandes cantidades de agua a través del tracto digestivo es un método por el que los pollos se enfrían internamente. Este proceso se conoce como transferencia de calor excretor.


Fuentes:

Observación personal



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