Discusión sobre la formación del embrión en el huevo (1759 - Caspar Friedrich Wolff)

Allá por el año 1759, cuando aún se podía oír el término diluviano entre las conversaciones científicas de la época, nos encontramos con un joven Caspar Fiedrich Wolff, quien gracias a su curiosidad y constancia llegó a la conclusión de que no todo era como se explicaba en las universidades de su época, ya que a base de experimentar, anotar y sacar sus propias conclusiones, dilucidó que la vida, no estaba preformada en pequeños paquetes dentro del todo, si no que a partir de ese "todo" podían aparecer, mediante división, nuevas formaciones que darían como resultado al combinarse un ser vivo, en nuestro caso un pollo.

A día de hoy esta afirmación anterior puede parecer una tontería enorme, pero pongámonos en un escenario diferente, situémonos en 1759...

HomunculusLarge.png    
«HomunculusLarge». Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons.

La teoría de la preformación, también conocida como preformacionismo o preformismo defendía que el desarrollo embrionario era posible debido a la existencia de un homúnculo invisible que hacía que todas las partes se desarrollasen a la vez, ya que dentro de ese homúnculo estaban todos las cosas necesarias para tal fin, creo que los seguidores de esta teoría debían de imaginarse que dentro del huevo existía algo así como un pollito microscópico que no podíamos observar a simple vista y que lo único que hacia en los 21 días que duraba la incubación era crecer. En esta época también aparecieron los microscopios y con ellos la observación del esperma y el descubrimiento de los espermatozoides dio mucho que hablar. Mientras unos defendían que el homúnculo estaba contenido dentro de estos pequeñas partes divinas de Adán, otros defendían que la base para la formación de los nuevos individuos, se encontraba en el óvulo de Eva. Un tal Spallanzani, estaba entre medias de ambos caminos, ya que creía que el esperma era necesario para la fecundación del óvulo, aunque seguramente no lo defendía con estos términos modernos...
Ilstraciones y anotaciones sobre el homúnculo preformista
Para demostrarlo hizo un experimento en el que inseminaba artificialmente a una perra que satisfactoriamente se quedaba preñada. Como decía antes, a día de hoy esto se estudia en la escuela de pequeños y se asume de manera cultural y gradual las afirmaciones del cole, de tal modo que cuando nos hacemos grandes nos parece algo tan natural y obvio que no nos volvemos a preguntar nunca más si es cierto o no, pero en otras épocas había muchas lagunas en la ciencia, muchas lagunas en la religión y muy pocos sistemas de comunicación y de saber al alcance de todos, por lo que había que experimentar de formas un tanto bárbaras a ojos de la sociedad actual. El embarazo fue una de las cosas que más tiempo se tardó en saber como funcionaba, ya que entre la fecundación y el parto hay muchos meses de diferencia... Puede que los típicos bulos de los niños basados en las cigüeñas o en los besos con lengua tengan un comienzo en épocas anteriores en las que todavía no se sabia muy bien como funcionaban estas cosas... Pero sigamos con el huevo, que es lo que hoy nos concierne.

Nuestro incomprendido Wolff realizó experimentos con huevos fecundados de gallinas para llegar a las conclusiones que hoy nos parecen tan lógicas, suponemos que lo que descubrió fue algo similar a las siguientes ilustraciones, en las que se puede ver la formación del embrión de un huevo:


Desarrollo del embrión de un pollo desde el primer día hasta el 11

Desarrollo del embrión de un pollo desde el día 12 hasta su formación completa, día 21

Como podemos observar, al igual que nuestro protagonista de hoy,  partimos de una yema amarilla que flota sobre un disco transparente (clara), a partir del tercer día podemos ver como se forma el sistema circulatorio, el día 11 ya apreciaremos un poco mejor el desarrollo del cuerpo del pollito, el día 16 podemos ver el pollito casi completo y el día 20 ya vemos un pollito completo listo para salir. Hoy se pueden saber muchas cosas más, como que el tercer día ya podemos encontrar latido cardíaco, cuando se forman las patas, los órganos internos, los externos, cuando se convierten en útiles los pulmones, etc. Así que no debemos menospreciar el trabajo de aquella época, basado casi todo en la observación.

En 1774 Wolff, publica su Theoria generationis, aunque como podemos imaginar no fue muy bien recibido por los contemporáneos de su época. Donde además de hablar del embrión del pollo exponía sus teorías de botánica. La primera edición se escribió en latín, posteriormente se tradujo al alemán, pero no hemos encontrado ninguna referencia a una traducción en nuestro idimoma.

Si os interesa el tema podéis leeros el capítulo del mismo nombre que la entrada del blog del libro Tras las huellas de Adán de Herbert Wendt, y si os engancha, el libro entero. Yo todavía no lo he terminado, pero me esta resultando particularmente interesante y ameno.

Fuentes:

Tras las huellas de Adán - Herbert Wendt. Ed ZETA
Wikipedia

Otras lecturas de interés:

Blog SOS Embriología humana

Anécdotas de oficio - ¿Sabias qué..?

La guerra de los homunculos

Llibre digital de Ciències – ¿Y antes de Mendel... qué? 




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