Estudios teorico prácticos de la Duquesa Pera Ciruelo.


Mi estimado Precario Duque Suela:

Tras haber meditado durante el debido tiempo necesario la cuestión, me apresuro para comunicarle los resultados de mis estudios teórico-prácticos.
Siento decirle que no hay formula alguna para la respuesta a la tan ansiada pregunta, pero no se alarme, esto no es el fin del mundo y no lo será. La causa no esta perdida.

Déjeme recordarle que mi respuesta no es ni pretende ser absoluta, pues es tan solo una hipótesis que se basa en el jugo recaudado tras exprimir mi cerebro de recuerdos, experiencias y saberes varios, que en un momento u otro, han servido a mis causas.

Tras investigar en el campo de la historia, la antropología, la biología, la química, física, la luz, el sonido, la religión, la brujería, el misticismo, y sobre todo siendo un poco mas consciente de mis propios actos durante mi propia vida, he llegado a la conclusión, aunque no absoluta, de que no hay resultado, ni frase, ni sentido, ni respuesta.

Lo que si existe, por irónico que parezca, son las preguntas, las ecuaciones, las doctrinas, los teoremas, los problemas y el protocolo.

Y a pesar de exponerme a parecer una loca, me aventuraré a decir que si logramos eliminar lo existente hallaremos el todo, algo incomprensible si lo llenamos de preguntas que solo pueden explicar y aislar las partes de lo que permanece unido.

También he estado dándole vueltas a un tema, que puede que no le vea parecido, pero que cada día más, creo adivinar esta muy relacionado, pues solemos hacernos preguntas equivocadas. Lo único demostrable por el hombre hacia el hombre es su propia voluntad. Con voluntad me refiero a el acto de tomar decisiones y llevarlas a cabo; con lo que todo esto conlleva detrás: el porque tomamos una decisión y no otra, si creemos que lo que hacemos es correcto, la determinación con la que nuestros actos puedan intervenir en la vida de los demás, el respeto hacia nuestras convicciones y las de los demás, y un largo etcétera que solo cada uno de nosotros puede determinar para si mismo.

Siento haberle decepcionado, pues se que su fe en mi era ciega y que tras tan largo periodo de tiempo usted creyó que yo hallaría al fin la respuesta que le obsesiona, pero no puedo mas que decirle que no existe un Dios, sino el que uno se crea.

No hay valores absolutos, no hay dos personas iguales, no hay momentos que se repitan, no existe la formula mágica, por eso no puede existir un Dios , un credo, o una sentencia firme e inamovible.


Muy cordialmente,
Duquesa Pera Ciruelo.

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1 comentario:

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